Cultura

Princesa

Creo que te había imaginado desde que tenía quince, no estoy muy segura todavía. Desde entonces, no he dejado de pensar como sería de diferente mi mundo cuando llegaras. Seguramente los días rutinarios se terminarían y cada nuevo día llegaría con su magia y tus mil y una ocurrencias. Habitaríamos un enorme lugar en el que pudieras sentirte segura, cómoda y feliz, puedo asegurarte que, desde el primer momento de observar tus ojos, esa se convertiría en mi única y más importante misión de vida, mucho más que la de haber ya hecho un futuro, conseguido el trabajo de mis sueños, o haber viajado por el mundo.

Como parte de la 9° sesión del Club de Lectura Universitaria, organizado por la Universidad de Ayacucho Federico Froebel (UDAFF), se desarrollará este jueves 16 de agosto, desde las 6:00p. m., en el auditórium de la UDAFF, el conversatorio sobre el libro “De dónde venimos los cholos”, del escritor Marco Avilés.

Noche

Recuerdo hace años,
alguien me dijo que debería andar con cuidado
cuando llegase el amor, lo hice.

A un poetastro

«Hoy decidí escribirte, porque fue un día muy malo, lo suficiente como para inspirarme y escribir. No me fue tan bien como te lo había dicho. Mentí...»

Dragón y unicornio

«Hubo un tiempo, en un reino lejano, donde aún reinaba la magia. Y todo aquello que hoy ya no vemos, aún existía. Cierto, existían buenos y malos, como siempre, sí, pero la historia en sí trataba sobre un dragón y un... unicornio.

Un poema para ti

Acógeme en tu mirada,
deslízame en tus mejillas
y húndeme en tus labios
para llegar a tus entrañas

Siendo las 2am no llegas, de pronto siento frio y, sabes, ya no puedo fingir más, me cansé de esto. Llegas a las seis de la mañana a mi vida y todo cambia para mí, no sabes nada, aunque diría que sólo tú y yo cambiamos, llego tan mal.

De pronto llegamos a estar, ambos, a pesar de intentarlo, no saldremos de lo nuestro. Puedo decir que te deseo tanto, pero de acá a un rato somos tan raros que siempre nos vamos lejos y de pronto los dos no tenemos derecho sobre uno, pero igual nos queremos, nos cansamos, pero siempre al tranquilice.

También nos casamos y luego nos divorciamos. De lejos me dices te quiero y de mi cama te digo te quiero mucho. Hablamos de vernos, pero nunca llegaba el día, siempre dices que estás ocupada, no sé si es verdad, pero estar lejos de ti me agranda la pena, porque yo, todas las tardes, pienso en ti.

¿Te acuerdas cuando te conocí? estaba muy triste. Llegué a ti y los meses pasaron demasiado rápido; de pronto tú y yo nos volvimos a ver, no pienso que todo fue tan mal, al contrario creo que todo se dio muy bien, ahora sólo sé que te quiero mucho -dejaste algo lindo en mi corazón-.

Cuando menos nos dimos cuenta nuestra amistad creció, nos quisimos y de súbito ya nos hacíamos daño. Pero sabíamos muy bien que nuestros sentimientos no cambiarían, nos querernos tanto que de pronto empezamos a extrañarnos. Sin embargo, sucedía algo raro: así como nos extrañábamos, también nos perdíamos y alejábamos tan lejos que nunca sabíamos dónde estábamos…

Después de tiempo volví a verte, te abrase tanto que te bese, sabes nunca te dejare ir, siempre tendremos algo en común, pero igual el adiós rodea nuestros días.

Los días pasaron y, de pronto, cambiamos de personalidad, nos tratábamos tan mal que nos alejamos y nos olvidamos de quiénes somos y de lo que fuimos, para mí la situación vivida no es novedad, pero hay algo que debo resaltar: tú fuiste diferente para mí.

Puedo ver tu fotografía en mi cuarto, aquella foto donde estamos los dos y se encuentra en un cuadro en la mesa de noche, y recordar los buenos momentos que pasamos, pero ahora ya no puedo volver a vivirlas, todo acabo.

Fue bonito mientras duro -odio ese conjunto de palabras- todo se terminó a pesar de que no quise, aunque presiento que algún día volverás, todo volverá ¿sabes por qué? porque te quiero mucho. Seguirás esperando mis llamadas toda la noche para escuchar que te quiero. Los sueños matan el alma y la amistad es tan grande que deseo no perderte, no importa qué es lo que sentimos, sólo estoy pensando en ti, hablar con alguien es lo que quiero. No entiendo por qué buscar a alguien como tú es tan difícil. Hace años tuve a alguien que ahora descansa en paz, pero ahora estás tú, quiero abrazarte hasta el fin de las olas que me devolvieron a ti.

Ambos sin darse cuenta se encontraban alejados hace varios años, había pasado tanto tiempo que una tarde mientras él manejaba y, llevando sus cosas para mudarse en un camión, doblaba la curva del ovalo Gutiérrez, otro carro se adelantó que ocasionó un tremendo choque.

Él, muy enojado dentro del carro, dijo “carajo, seguro es mujer la que maneja”, en ese instante él salió apresurado del carro y se tomó con la certeza de que era en verdad una mujer la que conducía y provocó el choque, la historia se repetía…

Él: tamare señorita mire lo que ocasionó.

En ese instante ella salía del carro empinchada y con una agresividad que sólo los que tienen la culpa suelen tenerla.

Ella: idiota de mierda, mira lo que tú ocasionaste.

Mientras ella vociferaba a cada momento, él la miraba y se percataba de la manera tan peculiar que tenía la señorita, había algo en ella que a él le era familiar. Él no decía nada porque se preguntaba ¿Dónde vi esta manera de sorprenderse ante una problemática?... Tras ver cómo quedó el carro tras el choque, ella seguía con los insultos y cada vez era con mayor fuerza. Él mientras hablaba tenía la mirada en el carro. Y fue allí cuando ella dijo algo que él reconoció inmediatamente -después de 2 horas cuando la policía había llegado-.

Ella: imbécil por qué no me miras cuando te hablo, idiota mirarme.

Estando él volteado, pero al escuchar lo que dijo ella, se dio la vuelta y…

Él: Eres tú
Ella: ¿qué hablas?
Él: soy yo él
Ella: él eres tú
Él: sí capitán ella soy yo

Al enterarse de quiénes eran se abrazaron con todas sus fuerzas que llegaron a las lágrimas, se vieron y atrás quedó los años que pasaron. Él la beso, pero ella se alejó de ese primer beso, sin embargo, ella lo vio y se volvieron a besar, se abrazaron tanto que se fueron solos y no les importó lo que sucedía con los carros, que la grúa se los llevaba a la comisaria.

Los dos se fueron tan confundidos, pero en el fondo felices de poder verse después de tanto tiempo. Llegaron a un café y, de pronto, sus corazones se fueron refugiando en los recuerdos, de inmediato se decían mil veces: “te busqué y nunca supe nade ti – yo a ti. Nunca supe cómo ubicarte”.

La noche trascurría entre abrazos, besos, cariño, ternura y… *OYE OYE OYE disculpa por interrumpirte escrito pero no vas a contar lo que pase no ¡*- (Sorry Él )

La noche trascurría entre abrazos, besos, cariño, ternura, etc.… al terminar la noche se dijeron palabras con tanto cariño.

Él: Oye
Ella: que
Él: TE QUIERO
ELLA: y yo a ti TE QUIERO MUCHO

CARTA FINAL
FIN

FOTO: BAS BRANNY
IDEA: Mi sueño
CANCIÓN DE FONDO: La chata – Amen.

(Historia de Brando)

Mientras Brando, echado sobre la cama y viendo el techo, pensaba y escuchaba música reggae, y se preguntaba “¿por qué pienso tanto en ella?”.

27 DE JUNIO.
Brando despertó muy raro, con lagrimas sobre la cara y ojos dolidos de tanto sollozar, tras un largo sueño que donde él sentía dolor, tristeza, desilusión y amargura; no entendía ni él mismo por qué tuvo ese sueño y, lo peor de todo, no entendía por qué lloraba demasiado.

Con los ojos enrojecidos y aguantando el llanto se dio un baño con agua fría en plena temporada de invierno. Se cambio, se puso sus lentes de sol para disimular los ojos enrojecidos y así se fue a clases.

Cuando entraba al aula, con un pañuelo en la mano limpiándose las lagrimas que salía bajo los lentes, sus compañeros se percataron de él, lo miraban raro – claro, con lentes oscuros en invierno es bien raro-. Se sentó en una de las últimas carpetas y en las 5 horas que duraba las clases, que el tomaba con tanta interés, se la pasó escribiendo hojas tras hojas, llenas de mil palabras.

Saliendo del instituto una amiga se le acercó y, tocándole el hombro preocupada, le preguntó –oye, Brando, ¿estás bien?-… Él giro la mirada hacia su amiga, se saco la capucha y respondió -no lo sé, gracias por preocuparte por mí, chau-, la dejó con la palabra en la boca.

Estando cerca al parque Kennedy prendió un cigarrillo para relajarse un momento, se sentó en unas del las bancas que queda al frente de la iglesia y, mientras se preguntaba por ese sueño tan raro que tuvo, de la nada como un viento que viene y va, le vino a la mente la imagen de esa chica amiga o cualquier cosa que él sentía por ella. Al percatarse de lo sucedido entendió en ese momento por qué tuvo ese sueño que lo tenía fastidiado, incomodo, deprimido, aunque él se negaba a sentirse mal.

Tenía tanto miedo de enamorarse -brando nunca confió en lo que es el amor-, miedo de cagarla masivamente de nuevo, tenía miedo de decirle a ella, ¡me encantas! y que después la rechace.

Llegando al departamento de uno de sus amigos se metió directo a su habitación y se encerró viendo las fotografías pegadas en la pared, al instante puso la mirada en una especial, una fotografía que le tiene tanto miedo. Por no desaguarse por todo lo que sentía -estaba tan confundido- regresó a los llantos pidiéndole a Dios, con todo la depresión encima y la maldita tristeza, que todo acabe pronto; se decía varias veces por qué siempre me pasa esto, por qué diablos siento algo rápido con alguien que después de un semana lo olvido.

Brando se encontraba angustiado, tal vez por su carácter y el temor de enamorarse o, tal vez, por ser un cojudo idiota.
Confundido y llorando, aunque él no quería, repetía varias veces: “por qué, por qué, por la puta madre por qué…” Sin darse cuenta, Brando, quedó dormido sobre la cama escuchando reggae.

Al despertarse lo primero que se le vino a la mente fue la imagen de ella, Brando no soportó más y empezó a gritar, a morder la almohada y darse giros y cogerse la cabeza de desesperación… Minutos después decidió encerrarse en su habitación como un centro de rehabilitación de drogas, aquellas donde van los adictos para dejar el vicio, pero Brando no era un fumón, ni mucho menos consumía la blanca, sino que su droga era ella. Ella que le hizo sentir cosas diferentes que él no acostumbraba a sentir, Brando estaba confundió porque, nuevamente, sentía cosas así después de muchos años, estaba desesperado.

Se preguntaba “¿no creo que ella, no puede ser que ella, pero ella, pero por qué ella, por qué el amor es un droga?”... una droga que no es fácil dejar cuando te acostumbras a alguien “TE QUIERO”.

FOTO: BAS BRANNY
MÚSICA: -SOJA- YOU AND ME,
SOJA – HERE I AM
TWO DOOR CINEMA CLUB – WHAT YOU KNOW

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