Te quiero… y yo a ti te quiero mucho

Siendo las 2am no llegas, de pronto siento frio y, sabes, ya no puedo fingir más, me cansé de esto. Llegas a las seis de la mañana a mi vida y todo cambia para mí, no sabes nada, aunque diría que sólo tú y yo cambiamos, llego tan mal.

De pronto llegamos a estar, ambos, a pesar de intentarlo, no saldremos de lo nuestro. Puedo decir que te deseo tanto, pero de acá a un rato somos tan raros que siempre nos vamos lejos y de pronto los dos no tenemos derecho sobre uno, pero igual nos queremos, nos cansamos, pero siempre al tranquilice.

También nos casamos y luego nos divorciamos. De lejos me dices te quiero y de mi cama te digo te quiero mucho. Hablamos de vernos, pero nunca llegaba el día, siempre dices que estás ocupada, no sé si es verdad, pero estar lejos de ti me agranda la pena, porque yo, todas las tardes, pienso en ti.

¿Te acuerdas cuando te conocí? estaba muy triste. Llegué a ti y los meses pasaron demasiado rápido; de pronto tú y yo nos volvimos a ver, no pienso que todo fue tan mal, al contrario creo que todo se dio muy bien, ahora sólo sé que te quiero mucho -dejaste algo lindo en mi corazón-.

Cuando menos nos dimos cuenta nuestra amistad creció, nos quisimos y de súbito ya nos hacíamos daño. Pero sabíamos muy bien que nuestros sentimientos no cambiarían, nos querernos tanto que de pronto empezamos a extrañarnos. Sin embargo, sucedía algo raro: así como nos extrañábamos, también nos perdíamos y alejábamos tan lejos que nunca sabíamos dónde estábamos…

Después de tiempo volví a verte, te abrase tanto que te bese, sabes nunca te dejare ir, siempre tendremos algo en común, pero igual el adiós rodea nuestros días.

Los días pasaron y, de pronto, cambiamos de personalidad, nos tratábamos tan mal que nos alejamos y nos olvidamos de quiénes somos y de lo que fuimos, para mí la situación vivida no es novedad, pero hay algo que debo resaltar: tú fuiste diferente para mí.

Puedo ver tu fotografía en mi cuarto, aquella foto donde estamos los dos y se encuentra en un cuadro en la mesa de noche, y recordar los buenos momentos que pasamos, pero ahora ya no puedo volver a vivirlas, todo acabo.

Fue bonito mientras duro -odio ese conjunto de palabras- todo se terminó a pesar de que no quise, aunque presiento que algún día volverás, todo volverá ¿sabes por qué? porque te quiero mucho. Seguirás esperando mis llamadas toda la noche para escuchar que te quiero. Los sueños matan el alma y la amistad es tan grande que deseo no perderte, no importa qué es lo que sentimos, sólo estoy pensando en ti, hablar con alguien es lo que quiero. No entiendo por qué buscar a alguien como tú es tan difícil. Hace años tuve a alguien que ahora descansa en paz, pero ahora estás tú, quiero abrazarte hasta el fin de las olas que me devolvieron a ti.

Ambos sin darse cuenta se encontraban alejados hace varios años, había pasado tanto tiempo que una tarde mientras él manejaba y, llevando sus cosas para mudarse en un camión, doblaba la curva del ovalo Gutiérrez, otro carro se adelantó que ocasionó un tremendo choque.

Él, muy enojado dentro del carro, dijo “carajo, seguro es mujer la que maneja”, en ese instante él salió apresurado del carro y se tomó con la certeza de que era en verdad una mujer la que conducía y provocó el choque, la historia se repetía…

Él: tamare señorita mire lo que ocasionó.

En ese instante ella salía del carro empinchada y con una agresividad que sólo los que tienen la culpa suelen tenerla.

Ella: idiota de mierda, mira lo que tú ocasionaste.

Mientras ella vociferaba a cada momento, él la miraba y se percataba de la manera tan peculiar que tenía la señorita, había algo en ella que a él le era familiar. Él no decía nada porque se preguntaba ¿Dónde vi esta manera de sorprenderse ante una problemática?... Tras ver cómo quedó el carro tras el choque, ella seguía con los insultos y cada vez era con mayor fuerza. Él mientras hablaba tenía la mirada en el carro. Y fue allí cuando ella dijo algo que él reconoció inmediatamente -después de 2 horas cuando la policía había llegado-.

Ella: imbécil por qué no me miras cuando te hablo, idiota mirarme.

Estando él volteado, pero al escuchar lo que dijo ella, se dio la vuelta y…

Él: Eres tú
Ella: ¿qué hablas?
Él: soy yo él
Ella: él eres tú
Él: sí capitán ella soy yo

Al enterarse de quiénes eran se abrazaron con todas sus fuerzas que llegaron a las lágrimas, se vieron y atrás quedó los años que pasaron. Él la beso, pero ella se alejó de ese primer beso, sin embargo, ella lo vio y se volvieron a besar, se abrazaron tanto que se fueron solos y no les importó lo que sucedía con los carros, que la grúa se los llevaba a la comisaria.

Los dos se fueron tan confundidos, pero en el fondo felices de poder verse después de tanto tiempo. Llegaron a un café y, de pronto, sus corazones se fueron refugiando en los recuerdos, de inmediato se decían mil veces: “te busqué y nunca supe nade ti – yo a ti. Nunca supe cómo ubicarte”.

La noche trascurría entre abrazos, besos, cariño, ternura y… *OYE OYE OYE disculpa por interrumpirte escrito pero no vas a contar lo que pase no ¡*- (Sorry Él )

La noche trascurría entre abrazos, besos, cariño, ternura, etc.… al terminar la noche se dijeron palabras con tanto cariño.

Él: Oye
Ella: que
Él: TE QUIERO
ELLA: y yo a ti TE QUIERO MUCHO

CARTA FINAL
FIN

FOTO: BAS BRANNY
IDEA: Mi sueño
CANCIÓN DE FONDO: La chata – Amen.

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