Mi marca personal de heroína

«Parece como si todo, en realidad, no hubiera pasado. Mi mente me juega malas pasadas a veces, estoy olvidándolo todo de a poco, aunque no quiera. Para el día final, supongo que ya no recordaré ni siquiera quién soy. Las letras de mi nombre pesarán tanto en mi frágil memoria y de mi apellido, solo podré recordarlo como un país al que me hubiera gustado ir de luna de miel. Con todo y su revolución, no importa, pero tú y yo, de blanco con nuestros cabellos siendo mecidos por la suave brisa del caribe...

Esta noche he leído la historia de un amor, con un melancólico final, que me llegó al alma y me hizo pensar en qué sucederá si volvemos a encontrarnos dentro de 11 años, y nos vemos a los ojos otra vez. Tal vez, te vea caminando con toda la seguridad del mundo, asida de la pequeña mano de una niña que sea mitad tuya pero no mía, y me lamente una y mil veces por eso, y sufra y me acongoje. Y se repita en mi mente cansada mi «Estoy cansada de ocultarlo, sí, eres tú, tú tienes en tus manos mi corazón» y tu «Estás confundida. Para mí solo eres una amiga incondicional, pero no podemos seguir así. Gracias por todo. Adiós» y aunque ahora mi mente, casi no puede recordar tu rostro, pero te recuerda, sin embargo, con detalles, momentos y lugares. Te recuerda en cada historia de amor que leo, pero aún sigues sin rostro dentro de mis pensamientos. En mis sueños veo tu rostro distorsionado, creo que ya no podré reconocerte más adelante... quién sabe.

El vacío en mi pecho sigue, y es extraño, ¿sabes? saber que todo ocurrió, pero no saber exactamente cuándo, tener esa sensación de haber vivido instantes, pero no con quién. Es frustrante. Demasiado. Les he preguntado sobre ti a mis amigos más cercanos y, en efecto, ellos me confirman que de verdad existes. Yo les pregunto por ti, porque ignoro que hayas sido parte de mi realidad alguna vez, lo dudo demasiado. Hace algunos meses volví, por cosas del destino, hacia donde se supone está tu casa, y recordaba el camino de ida, pero me sorprendió no hallar ningún parecido de sus calles a como estaban en mi memoria, «¿o es que acaso ese muro enorme estaba allí siempre?, ¿lo habrán construido recientemente?» me pregunté y no hallé una respuesta coherente...

Y de pronto, rebusco en mi baúl de los recuerdos y puedo ver cartas que, alguna vez le escribí a alguien, supongo que eran para ti, no lo sé. Tal vez no lo hice yo, pero el papel tiene mi caligrafía y eso me hace dudar, puedo observar que con el paso del tiempo la "B" de tu nombre se ha ido borrando del papel, ahora tu nombre no se ve tan claro, como supongo, se veía antes.

Todo terminará, cuando se vaya ese sentimiento de dèja vu en mí, y junto contigo, si es que alguna vez hiciste parte de mi historia como me cuentan, la última "Y" de tu nombre...»


Noche es, la luna no brillando está
alumbra, el sol no ya de día
hoy desde oscuridad la escríbole
últimos latidos mis, están llamándole
fuerzas quedándome estoy sin
acerca que presiento se el fin.

Bebido he ni siquiera,
la destruye se hoy, primavera
noche oscura, noche oscura
hermoso cabello como su,
diciembre es, ayer octubre era
manos frías mis están por la locura.

Música oigo, escuchar sin siento,
empezar una historia sin terminó, recuerdo
¿Dormir puede cómo, alma un sin cuerpo?
conectar puedo no mi alma y pensamiento
estrofa corta transcurre una, “Gatos de bronce” de
a quien medianoche es, amo recuerda me.

¿Nadie está? ¿Está nadie? ¡Escuchadme!
hablar puedo no, cadenas pesan mis
vuelve si no a ser, volveré jamás feliz
pulso mi lento es, vez cada más
¿Está sonrisa su dónde? Ya oiré no más
espejo observo un, puedo no ya verme.

Cuerpo ver mi puedo, elevo me y floto,
ya dolor ningún siento, lo apenas noto,
noche transcurre la, en su beso poso un frente,
amo te, amo te, veces mil, olvides nunca lo
separamos nos siempre para, caminos tomando diferentes,
porque no sé, y me frío, mucho me hielo.

“Existe destino el, el creo no que,
sido haya conocernos solamente,
fruto el mera de coincidencia una...”
Amaneció, están campanas doblando las
que muerto ha creo alguien, las doblan campanas más
recuerdo nada, extraño que no, destino audaz.

“...Tantos somos que los habitamos,
lugar este y pocos, tan que los
dicha tenemos la, y conocerte de cerca tenerte”
El alguien cuerpo vida sin vio
mañana la, pasaba me y nadie advirtió
¡Maldición! Cuerpo la del, era yo.

Last modified on 14/02/2019

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Razel Fernández
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