Siete preservativos

 

Andrea me regaló siete preservativos esta mañana… “vuelve a las andadas” dijo con ojos penetrantes y sonrisa que solo verla me provocaba usar uno de los preservativos color amarillo.

Recuerdo la primera vez que lo hice. Fue con una meretriz cuando cumplía los 17 años. La experiencia con Arantxa, como dijo llamarse, fue tierna. En el cole, uno de los curas, me decía que las meretrices jamás besaban a sus clientes, a no ser que el cliente de la noche sea de su agrado o que los varones sean tiernos con ellas. Aquella noche Arantxa me besó. No creo que haya sido por las dos razones que el curita me dijo, pienso más bien que fue porque era primerizo, me veía tierno y temeroso.

Ella era demasiado exuberante, con solo verla mi mente ya imaginaba hacerle de todo. Sin embargo, cuando estuve con Arantxa todo fue distinto. Me quedé anonadado cuando me percaté que la tenía a mi lado. Recuerdo que nos pasamos conversando como una hora y dijo “empezamos, ya hablamos mucho”. Atiné a responder con un sí entre cortante y lleno de nerviosismo. La situación era totalmente diferente a lo que había pensando. Sentí mi cuerpo tembloroso, mis manos me sudaban, era sin duda la primera vez que tenía a una mujer a lado casi desnuda.

- ¿Es tu primera vez?- preguntó ella.
- Sí-…
- No tengas miedo échate yo haré todo- dijo ella con una mirada penetrante.

Me puso de espaldas sobre el colchón y empezó a besarme por la oreja y cierta parte del cuello. Yo estaba en el éxtasis más loco que había sentido hasta entonces. Pasó sus manos delicadas por mi pecho y bajó hacia mis partes íntimas mientras desabotonaba el pantalón color negro que llevaba esa noche. Yo, siguiendo sus instintos, hice lo propio. Le saqué el polo color blanco con un estampado que decía princess. Luego, con mucha delicadeza, procedí a bajarle la mini falda –jean- que le moldeaba su linda figura y hacia que sus curvas se mostraran más apretaditas, y se movía sigilosamente cuando le bajaba poco a poco como si el tiempo no transcurriría, no nos importaba en lo absoluto. De todos modos Arantxa debía quedarse toda la noche conmigo, así fue el trato.

Mientras ella seguía con las caricias, de súbito, empezó a besarme. Sus labios se posaron entre los míos. “No acostumbro a besar a los clientes, pero tú me caes bien, es un regalito por tu primera vez”… Gracias… le dije mientras entraba en mayor confianza.

- Imagino que no sabes ponerte un preservativo-
- No- respondí con la cabeza.
- Es muy fácil, te enseñaré… Se coloca de esta manera-.

Arantxa me acariciaba la parte intima y me puso suavemente el preservativo. Segundos después, ella, empezó a galopar como lo hacen las yeguas cuando se encuentran libres en el campo. Cada vez me besaba con mayor fuerza y pasión, eso generaba en mí que lo haga con mayor rapidez.

Llegué a desearla tanto que no me imaginaba la hora de que se acabaría el encuentro una vez que los primeros rayos del sol ingresasen a mi cuarto por la ventana. En ese instante, mi primer polvo, como suele ser la jerga sexual, la hice en su interior, claro en el preservativo. Ella pedía que no lo sacara y que me quedara en su interior por un rato, yo, más que complaciente y obediente asentía con la cabeza. Después del primer coito descansamos por unos minutos y conversábamos de lo que ella esperaba hacer en el futuro, pero de súbito, nuevamente nos enredábamos en una pasión de dos desconocidos teniendo relaciones coitales.

Pasó cerca de dos semanas y fui nuevamente a buscarla, ella trabaja en uno de los centros nocturnos de la ciudad. Cuando me vio se recordó perfectamente quien era y, sin dudarlo, fuimos nuevamente para mi casa. Le prometí que iría a buscarla a la siguiente semana y así fue, pero una mala noticia toco mis primeros sentimientos, mejor dicho toco mi arrechura, mis ganas de llevármela nuevamente a la cama. Arantxa ya no trabajaba más en el centro nocturno, había viajado y nadie sabía si regresaba o no. Hasta ahora no he vuelto a verla…

Tengo 7 preservativos y no sé que hacer con ellos. Pero hace uno días llamaste y susurraste: “si hubiera dejado abierto esta posibilidad hace dos años, estoy seguro que tú y yo estaríamos cumpliendo, dentro de pocos días, 24 meses de estar juntos…”

Los preservativos los guardaré en aquella cajita de donde tú solías sacarlas cuando llegabas a mi casa a ver una peli...

- Música de fondo: Vuelvo a las andadas - Estopa
- Foto: Bas Branny Soto Barboza. 

Inicio:

22:25
02/10/11

Fin:
06/10/11
20:30

Modificado por última vez en 29/12/2018

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Chichu Barboza

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