¿Hoja de ruta?

Esta semana la autoridad regional y los medios informativos trajeron a colación el término “hoja de ruta”; para el gobernador se trata de un avance, un documento que guiará la gestión los próximos años; para los periodistas y analistas, más bien una necesidad y preocupación ante la incertidumbre de quien ocupa el sillón regional.

Recordemos que este término se hizo popular en el 2011, durante la campaña de Ollanta Humala como respuesta al programa de gobierno denominado “La Gran Transformación”, que generaba incertidumbre en un gran sector del electorado y un grupo de empresarios que veían afectados sus intereses por las medidas radicales que prometía una vez llegado a la casa de Pizarro. El documento fue una suerte de garantía para la “gobernabilidad”, un reacomodo del candidato hacia el centro, el cambio del polo rojo al polo blanco. ¿Cuánto de la hoja de ruta se hizo?

En el plano regional, la Hoja de Ruta no es una imposición de actores externos, sino que nace del propio grupo o movimiento político que hoy gobierna. Es decir, es la confesión expresa de la ausencia de un plan de gobierno serio y realizable (ese que nos vendieron durante la campaña electoral), la carencia de objetivos y políticas públicas que guíen el trabajo de los próximos años; la falta de un norte claro que articule todas las acciones estratégicas institucionales y que, en diciembre del 2022, nos muestren resultados; no metas, sino resultados.

La Hoja de Ruta no solo es una respuesta a la ausencia de un plan de gobierno, sino, además, la confesión de que los compromisos firmados con las distintas organizaciones fueron parte de la fiesta electoral, pero que no garantizaban su cumplimiento y hoy, una vez en el gobierno, les cuesta darle forma y honrar su palabra.

Pero este escenario fue advertido desde la campaña. Se contrastó el plan de gobierno y la experiencia del candidato como alcalde con cifras e indicadores a su gestión y como respuesta, solo trataron de desacreditar al mensajero.

A 52 días y ante este escenario, pregunto: ¿Qué celebran? ¿Celebran no tener un plan de gobierno? ¿Celebran el hecho de haber prometido cosas a sabiendas que no van a cumplirlas? ¿Celebran haber disfrazado la realidad? ¿Celebran anticipar sus males recurriendo a las falencias de la gestión anterior?
Vergüenza debería darles redactar (y celebrar) una hoja de ruta, cuando lo correcto sería implementar su plan de gobierno, esa que propusieron al electorado. Pero como el papel aguanta todo…

Esperemos los ansiados 100 días, el año, el bicentenario, el fin de la gestión y sus resultados.

P.D.: Ver el Bicentenario como el final del arcoíris donde hallaremos una ciudad o una región modelo, es como pretender hallar esa olla llena de oro. El bicentenario será en menos de 2 años, y lo que habrá es un conjunto de (mini) proyectos impuestos por el gobierno central, maquillados por las autoridades subnacionales y que celebraremos como en carnavales porque, a nada, cualquier cosa es mejor.

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Lincoln Onofre

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